la historia de la pitufina que renació


Mis azules amigos fueron durante toda mi infancia el ícono “caricaturezco”. Recuerdo que era lo único que no me podía perder, los amaba y junto con “la abeja Maya”, eran los programas que llenaban mi corazón y mis espacios televisivos.

Pero el tema con los Pitufos es mucho más amplio y profundo, no es una casualidad que mi otro “nombre” sea Pitufina. Hay allí algunos rasgos de identificación física por aquello del tamaño tan prodigioso que logré al crecer -o no crecer-, pero era principalmente mi idolatría por este personaje, que estaba en todas partes en mi vida. Ah, y no puedo dejar de mencionar que mi papá, toda la vida me dijo cariñosamente “Pitufa” ó  “Pitufa de mis entretelas”, y aún a veces lo hace  -Te amo papi!- El es mi papá pitufo!

El caso es que a mis 30´s, (ya saben cuántos), guardo con absoluta devoción una pequeñita pitufina de peluche que tiene una historia de no creer:

Alguna vez, cuando estaba en 6º, la llevé al colegio -no sé a qué carajos-. Por la tarde, ya de regreso a casa en el bus alguien me dijo “déjame ver la pitufina” y se la lancé dos puestos adelante en la otra fila del bus, y cuando me lanzó de vuelta, yo no la atrapé con tan mala fortuna que tenía la ventana abierta y pasó rozando mis manos, y salió derecho por la ventana. Yo pegué un “alarido” y saqué mi cabeza y allá en la embarrada calle llena de huecos, vi el resplandor azul de su tierno cuerpo de peluche… indefensa…perdida… Lloré todo el camino…. Llegué a la casa y llamé a mi mamá a su oficina (recordemos que no habían celulares en el año 1991) hecha un mar de lágrimas al punto de no poder casi hablar!.

L: Mammmá!, tee tieenees que veniiir (hip), mi pituufa saalióoo voolandoo por la ventanaaa y está alláaaa, tenemos quee ir por ellaaaaaaaaa yaaaa!!!!

Mami: Qué??, Calmate Lina, cómo así que por la ventana?

L: Siiii, yoo noo la cogí y se cayoo a la calleee (buaaaa!!)

Mami: Y dónde se cayó?

L: Cercaa al colegiooo!! Pero yoo se dóndee estáaa, Vente por favorrrr BUAAAAAA

Mami: Bueno, calmate, voy a hacer unas cosas y salgo para allá. No llores más!!!

Mi mamá debió llegar al cabo de 2 horas porque trabajaba en el otro extremo de la ciudad, y las dos horas a mi me parecieron como DOS DÍAS. Yo sólo pensaba en mi pitufina azulita con su bonito vestido blanco llena de barro en la calle…. Seguía llorando como una magdalena (ya ven, es congénito de nacimiento el problemita)

Cuando llegó, ella quería comer algo, ir al baño, y yo le armé un show tal que me dijo como “ESTÁ BIEN!!! YA VAMONOS PUES!” Nos subimos al carro, y después de una viaje que fué igualmente eterno, llegamos a la vía y más o menos al sector en el cual creía que se había caído. -En este punto quiero aclarar que la vía que conducía al colegio es una avenida principal, pero que más parecía (y todavía parece) una trocha llena de barro, huecos, piedras y el peor escenario “lunar” en medio del invierno-

Mi mamá entonces, manejaba despacio y yo miraba el denso barro tratando de ver algún reflejo azul ó blanco -ilusa yo-, pero después de una ratico, más delante vi un pequeñísimo punto azul!. Me tiré literalmente del carro y por poco me atropella un bus que venía, y me acerqué con miedo y temor de que no fuera, quité el barro con un dedo, y allí estaba su carita. La cogí en mis manos como quien coge un pajarito moribundo y me monté al carro hecha de nuevo un mar de lágrimas… era un paciente es estado terminal, la pobre pitufina.

Era algo así como una plasta sin forma de una muñeco que alguna vez fué. Creo que lloré tanto que mi mamá se compadeció de mi y sólo podía balbucear cosas como “no te preocupes”, “llegamos a lavarla”, “por lo menos la encontraste”… Yo sólo veía la plasta, la pitufina se había ido de ese cuerpo sin forma. Y era sin forma porque no sé por qué los miles de buses que le pasaron por encima, la “atropellaron” de 3/4, es decir, estaba aplanada sobre su lado largo, pero a 45 grados (me perdonan la explicación, pero soy diseñadora y no sé como más hacerme entender que con geometría), no sobre la cara, ni el costado, justo por la mitad de los dos.. era un fenómeno.

Al llegar a la casa, yo ya no sabía si la quería salvar… ya no era ella. Asi que me fuí a mi cuarto a hacer no sé que -tal vez seguir llorando la pérdida-. Mientras mi mamá se encomendó a la misión -sin yo saberlo-, de resucitar la pitufina. Al cabo de unas HORAS ella me llama a la cocina “Lina!, ven ! mira!”. Yo de mala gana fuí -otro rasgo de mi delicada personalidad de entonces- y allí la vi!!!

Sentadita sobre la lavadora después de pasar por platones de agua fría, caliente, jabones, tratamientos, y si, el amor de mamá… ellá la recuperó, era ella otra vez, había vuelto!. GRÁCIAS MAMI!!!!, y la abracé de nuevo entre lágrimas.

Debo decir que la pobre pitufina no pasó por ésta sin quedar con lesiones permanentes: Los ojos raspados y un diagnóstico de “chasis torcido”: quedó por siempre como de 3/4, pero existe y ni los dibujitos del vestido se borraron!.

Este evento cambió mi vida por siempre, y reafirmó lo inevitable, yo soy y seré Pitufa. (Les debo la foto)

Así que el año que llega, 2011, que viene la película de los Pitufos, (sobre la cual debo decir con sinceridad, tengo mis reservas), seguro compraré la camiseta y todo lo demás que se me cruce por delante porque los pitufos, son mi infancia.

Y todo esta historia salió hoy a flote porque los Pitufos, se tomaron NY!

Imágen tomada de europapress

Ahí está ella!, tan tierna y coqueta como siempre. Linda Pitufina!

 

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About Pitufina

Trato que a pesar de éste tamaño, la vida no me atropelle!, Por eso voy a la deriva en permanente estado de alerta...

2 responses to “la historia de la pitufina que renació”

  1. Alejandra Aristizabal says :

    jajaajjaajajajajajajjajaajjajajajajajajajajajajaaj, me arreglaste el día con este post, ahí estás pintada, pobre Lila. Dónde está pitufina ahora, porfa publica una foto. De hecho deberías hacer un post con fotos e historias de todas las reliquias que guardas de los 80’s.
    Sabías que los Pitufos son de Bélgica???? tienes que venir pronto a conocer el país de los pitufos y a vistiarme
    Por otro lado, yo también amo los pitufos, me levantaba todos los sábados como a las 7 am a verlos y me dio mucha emoción saber que son de Bélgica.
    Te adoro un beso

    • Pitufina says :

      Claro!, Peyo es Belga!!!
      Pero no entiendo que te causa tanta risa!!! es una historia llena de tristeza y muchas lágrimas de por medio!!!
      jajajajaja
      Yo misma no puedo leerlo sin reirme, si, pobre mi mamá, ella también sufrió.
      Te adoro, y claro, espero ir a la tierra de los Pitufos y de Alejandra María Aristizabal Ramirez de Armenia Quindío!
      Besos!

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