seis meses


Esta mañana mientras me alistaba para salir, estaba en mi cabeza, el inicio perfecto para este post, pero como siempre sucede -y era imposible escribirlo estando en la ducha- se me perdió entre tantos pensamientos…. Too bad porque era bueno!

Esto puede alargarse más de lo que quisiera, pero de antemano les recuerdo que éste es mi lugar para hacer catarsis y es un momento algo pesado al punto que ayer no era capaz de articular ideas coordinadas para escribir algo.

Hoy hace seis meses, que parece poco si se cuenta en meses, pero es un montón si se dice que es medio año, siendo un lunes en aquel entonces, salía temprano de mi casa a estrenarme en mi nuevo trabajo. Totalmente ELECTRIZADA de la felicidad, al borde de las lágrimas y dándole gracias a Dios por haberme permitido “volver a nacer” y tener de nuevo un primer día de trabajo -con toda la formalidad del caso- después de TANTOS años. Recuerdo -y siendo totalmente honesta con quienes me leen-, estaba tan feliz que caminando hacia el transmilenio y mirando al cielo, se me aguaron los ojos de la gratitud y la felicidad. Nunca me había sentido así, -nisiquera cuando me casé-, la emoción desbordaba mis sentimientos. Me sentía agradecida, bendecida y muy afortunada.. era el trabajo perfecto para mí, rico, tranquilo, con una buena posición, con mucho por hacer, en un tema delicioso y era un día maravillosamente soleado. Todo era perfecto.

Soy una persona muy observadora de la gente y cuando me siento por ejemplo en un restaurante, mirar la gente me distrae de la conversación al punto de llegar a ignorar a la persona con quien me encuentre -como al marido-. Esa mañana de mi primer día de trabajo, miraba a todos en el transmilenio y lo que observé fué un común denoninador de caras largas …pero no la mía, yo tenía cara de ponqué, mi vida era perfecta.

Pero el presente pasa en un segundo y todo es pasado ya, y de toda esa felicidad de ese primer día, no queda nada. Y me duele porque era una sensación maravillosa y sentirse bien es algo que se quiere conservar. Hoy mi cara en el transmi es igual de larga -o peor- que la de todos los demás.

Mi balance de éstos seis meses aquí (Porque soy una persona que se mide constantemente) :

-Calificando de 1 a 10-

Aprendizaje: 3

Interés por aprender: 10

Capacitaciones recibidas: 1, no 0

Aporte profesional: 4

Espacio encontrado para hacer aportes y mejoras: 2

Proyectos culminados (midiendo en la misma escala): 1

Proyectos en curso: 8

Interés de la compañía por sacar adelante el departamento y los proyectos formulados: 1

Interés personal por ejecutar esos proyectos (hoy): 4

Nivel de frustración personal: 10

Nivel de decepción personal: 10

 

El panorama no es bueno y yo no me siento para nada bien.. y es difícil incluso que hasta el marido comprenda mis sentimientos frente a todo ésto sencillamente porque SOMOS MUY DISTINTOS. Y he llegado a la conclusión que parte de ver el panorama tan negro tiene todo que ver con la persona que soy, cómo siento y cómo pienso.

Frustración y decepción al 100% sobre una base de 100% de IMPACIENCIA, no son una buena combinación y más aún cuando lo fertilizas con dosis altísimas de la más dura autocrítica en un ambiente de sentir que es mi culpa.

Ufff. Todo es complicado en mi cabeza.

Me estoy lavando el cerebro cada día, paso a paso, para aprender a ser PACIENTE, luego de haber hecho la semana pasada un diagrama -prueba de la falta de trabajo- en el cual concluí que el orígen de todos mis demonios personales en el ámbito laboral, es la falta de la misma. Todos los días cuando me veo en una situación donde antes perdería los estribos, me repito a mi misma en voz alta PACIENCIA LINA, PACIENCIA!, y respiro profundo.

Pero no es fácil aprender a ser alguien que no se es… por mucha fuerza de voluntad que tenga, además que lo estoy implementando basada en mis instintos porque no hay manual para ésto. Y no es un cambio que se de al amanecer porque afecta mi personalidad en una profundidad mucho mayor, es un problema de vida y de cómo me criaron y lo que en mi casa me exigieron al crecer.

Soy TOTALMENTE ACELERADA Y PESIMISTA…. qué m$%&*a!…. Todos los conflictos que ésto me trae.

Y por el otro lado está lo mucho que toda la situación me afecta no sólo espiritualmente, sino físicamente. En seis meses he estado incapacitada un total de una semana (cosa que jamás! me había sucedido) y mis mayores enemigos, los fuegos (en los labios), que es un virus latente que vive conmigo -como con todos los que han tenido varicela-, me han atacado tres veces con el de ésta semana, cuando normalmente me daba uno cada año ó año y medio. Mi salud está comprometida en todo ésto y ahí es cuando me preocupo. Porque por un lado concluyo que esto me está afectando más allá de lo que lo puedo manejar, pero también hay tanta mala energía a mi alrededor que no logro filtrarla y me tiene enferma. La tos no se me quita del todo y tengo fuegos con la enfermedad subyacente que me producen, cada dos meses… mis defensas están en el suelo.

Seis  meses después de la dicha absoluta el panorama es… TURBIO, y odio que mi salud esté comprometida no sólo porque no quiero enfermarme, sino porque dice dos cosas: o soy MUY sensible a las decepciones y frustraciones, y no las sé manejar, ó hay cosas tan malucas aquí, que mi filtro no las atrapa y me están enfermando.

Cuando me siento tan enferma y derrotada como me sentía esta mañana, miro al mismo cielo que miré ese primer día feliz y le pido a Dios que me saque de aquí a un mejor lugar porque no puedo más..

Eso es lo que siento, no puedo más. Cuando estuve tanto tiempo sin trabajo, tuve problemas de otro tipo, pero nunca me sentí tan frustrada, desesperanzada, desesperada y nunca en todo ese tiempo me enfermé de ésta manera tan frecuente.

Así que amigos, y lectores, busco trabajo, lo que sea: proyectos, emprendimientos, negocios que requieran inversiones (tengo alguito para invertir) o trabajos formales.. lo que sea, tengo que salir de aquí y recuperar el control de mi vida, y mi salud, pero no me puedo ir de aquí sin nada en la mano.

Pensando positivo -en ese esfuerzo por cambiar la conversación interna-me digo: Lo bueno de todo ésto, es que aquí, ahora, el cielo es el límite, soy libre (de corazón, porque no he renunciado), y todo lo que venga será mejor, aprenderé, sabré mejor porque ya aprendí, y será el futuro de mi vida!.

 

 

 

 

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About Pitufina

Trato que a pesar de éste tamaño, la vida no me atropelle!, Por eso voy a la deriva en permanente estado de alerta...

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