qué bestialidad!


Siendo honesta debo reconocer que en primera instancia fuí entrenada en la universidad en seguridad industrial y en las precauciones requeridas para manejo de maquinaria y productos peligrosos. Y en segunda instancia está el bien llamado sentido común de protegerse de potenciales peligros. Uno sabe que los accidentes ocurren y están ahí latentes esperando a que metamos las patas para caernos encima porque si no existieran, pues bueno empezando por los médicos no tendrían oficio y seguramente las farmaceuticas no serían los monstruos que son… Pero eso eso otro tema…

Accidentes hogareños he tenido, unos tontos, otros no tanto y tengo 36 puntos magníficamente hechos por un cirujano plástico en mi cara para dar testimonio de que éste asunto no me es extraño.. la cortada, el planchazo caliente en el brazo, la chamuscada del pelo con el secador defectuoso -ese fué chistoso-, pero nada aterrador -aparte de la cortada y los 36 puntos en mención-.

El momento de bajar la guardia a pesar del todo el entrenamiento, la conciencia y el sentido común debía llegar… y llegó. Los ingredientes:  Un galón de Thinner -un solvente derivado del petróleo-, un vaso plástico, una brocha untada de pintura que debía lavarse y si, un fogón de gas prendido mientras se calentaba un tinto.

Hagan sus sumas con éstos ingredientes, y agrégenle la “ida de luces” de ésta su servidora al decidir mezclar muy de cerca los tres primeros ingredientes con el último, resultado: FUEGO.

Desde el lunes en la noche cuando me acuesto mi mente consciente e inconsciente trata de recordar la sucesión de hechos de todo lo que pasó y la verdad no lo recuerdo… no sé en qué momento pasó todo lo que pasó. De lo último que me acuerdo antes de haber superado la emergencia y haber podido mirar al marido con “algo” de serenidad es de una imagen mía vertiendo el thinner en el vaso mientras sostenía la brocha dentro para enjuagarla bien. De allí y en los siguientes segundos todo fué fuego hasta que me acosté sobre mi brazo para apagarlo…

Recuerdo el calor en mi cara tanto que pensé que tenía la cara quemada y lo primero que hice después de todo fué correr a un espejo y mirarme.. todo en su lugar y completo excepto unos pelitos de esos rebeldes de la frente que si quedaron chamuscados con el característico olor a marrano y todo… El brazo?, rojo y con una ampolla grande y muy para mi desgracia, reventada…

Fuego, tan bonito, tan poderoso, tan rápido y ahora tan aterrador. No existe adjetivo para lo que se siente verse con llamas en una parte del cuerpo… aterrador.

Soy una persona que en momentos de grandes sustos y peligros guardo una INCREÍBLE calma.. es también algo aterrador, pienso y actúo como si nada pasara, me calmo, calmo a las personas a mi alrededor y paso la ola por encima sin problema. Pero ésta vez después de todo: de “apagarme”, de calmar al marido gritando groserías de rabia, después de apagar el real incendio que quedó en el piso, de recordar revisar si la estufa seguía prendida para cerrar el gas y abrir las ventanas, echarme leche y luego agua fría en el brazo y empastarmelo en “Procicar”… me rompí en mil pedazos y han pasado varios días y sigo sin recuperarme, por qué?: CULPA.

No he podido perdonarme el hecho de haber hecho SEMEJANTE BESTIALIDAD!!!. Claramente lo que pasó no fué grave si se mide cuán grave pudo haber sido..explosiones, o ropa en llamas, o haber tenido el pelo suelto y que se hubiera incendiado…. esto es como una película de terror y por la noches todavía éstos “qué tal que hubiera”, me asaltan y no me dejan dormir.

Estoy bien, a pesar del lamparón que tengo en el brazo que me duele… no fué mas que eso y otras dos zonas de pellejo chamuscado y estoy enormemente agradecida porque no haya sido más, como todo, fué una lección que me duele para recordarlo y nunca más hacer nada estúpidamente parecido. Y como soy tan dura conmigo, y ya comenté arriba, no he podido perdonarme por semejante estupidez al punto que hasta hoy sólo el marido y mis papás sabían porque me daba una pena enorme contar tamaña ida de luces…..

Hoy sólo tengo un nuevo respeto por los quemados, esos que se paran en los semáforos de Bogotá prácticamente desfigurados a pedir limosna. Me duelen sus heridas, no me imagino cómo sale uno de un trauma de ese tamaño para mirarse a un espejo y no verse más, y no me imagino cómo un ser humano a pesar de toda la medicina soporta un dolor físico y emocional de ese calibre.

Con ésto entonces me saco el misterio de encima, me desahogo, espero perdonarme la ida de luces y espero que tomen ejemplo y nunca se pongan en una situación peligrosa a sí mismos. Y estoy bien, estoy sanando, y en el proceso dándome cuenta que son una completa inútil con la mano izquierda!….. Así que tal vez entrene para repartir la carga de trabajo de mi chamuscadito brazo derecho.

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About Pitufina

Trato que a pesar de éste tamaño, la vida no me atropelle!, Por eso voy a la deriva en permanente estado de alerta...

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