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respuesta encontrada en el día del aniversario!

En mi búsqueda permamente de inspiración para salir del atolladero en que como un circulo vicioso me encuentro una y otra vez, leo con alguna regularidad lo que las personas “de éxito” tienen para decir acerca de sus casos particulares. Y siempre me sorprende que hay dos versiones, casi como dos “bandos” en cuanto a la fórmula del éxito, según éstas personas.

El primer bando, el cual instintivamente y según la formación clásica -a la cual pertenezco-, cita que su fórmula del éxito está en poner todo el empeño requerido para ir tras lo que se quiere.

Y por otro lado, en el bando opuesto, se encuentra uno frecuentemente con algunos osados que sin vergüenza afirman que todo en la vida les ha llegado y que simplemente se han sentado y todo su éxito así como así, ha caído de repente en sus regazos. (Ésto lo afirmaba Andrés Parra, actor colombiano que actualmente interpreta al capo Pablo Escobar en una serie de televisión, en una entrevista que daba a un periódico nacional, que pueden leer aquí, y en la cual afirma: “Yo dejo que la vida me vaya poniendo las cosas en el camino; no me gusta planear mucho”)

Ésto me parecía soprendente… Algo así como WOW!, qué tan suertudo puede ser alguien a quien todo le llega. Pero después de varias semanas de pensarlo, me parece que honestamente es puro bluff, NO hay tal.

Después de leer éste artículo pongo un tweet: “Al fín cómo es que es: Hay que ir por lo que uno quiere ó hay que esperar a que las cosas lleguen? Pónganse de acuerdo!!” Y varias personas me responden cosas como que siga al corazón ó a los instintos. Pero tampoco hay tal.

A raíz de usa serie de eventos y conversaciones el día de ayer, puedo afirmar con total certeza que ya tengo mi respuesta, ambigüedad eliminada.

Ayer celebramos con mi marido 8 años de matrimonio, felices aunque no necesariamente fáciles, y de repente sobre la comida nos encontramos hablando del futuro, y haciendo planes. Es algo ridículamente sencillo y básico, pero en 8 años, nunca lo habíamos hecho de esa manera, y allí me llegó la respuesta.

Gracias a ésa conversación hoy ha sido un día diferente, amanecer con un plan es como haber tomado el elixir de la vida, y me ha proporcionado felicidad, emoción y esperanza como hace mucho no sentía. No ha pasado nada todavía y el plan sigue siendo un plan, nada trascendental ha sucedido, pero tan sencillo como tener una dirección de destino, cambia por completo el panorama.

Para muchos ésto puede ser algo cotidiano y obvio, pero debo confesar que para mí, el sólo sentimiento que me ha producido tener ésta claridad, ha sido revelador. Y encontré mi respuesta en que definitivamente, HAY QUE IR POR LO QUE UNO QUIERE. Hay que hacer un plan, hay que tener una carta de navegación, que puede cambiar sobre la marcha o nos puede llevar a un lugar diferente al que inicialmente habíamos marcado, pero nos habrá llevado a algún lugar y el viaje en sí habrá sido mejor que quedarse sentado esperando a que algo suceda. Ese plan básico nos ha proporcionado en segundo una imágen del futuro que podemos vivir y me ha permitido salir del círculo vicioso del presente en el que todo el tiempo se piensa por qué? El plan el completamente liberador y esperanzador y a la vez que abre la puerta al camino, es la  meta en sí de la carrera.

Hay respuestas que están ahí y han estado ahí por largo tiempo, pero tenemos que encontrarlas nosotros escarbando en la vida para hacerlas parte nuestras y que vivan y se hagan parte del corazón.

 

Imágenes de mi tablero de Pinterest

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lecciones

No es fácil desnudar las tristezas frente a cualquier conocido ó extraño como lo hice en el post pasado. No todo el mundo es capaz de contar y ser honesto frente a las cosas feas de su vida, porque es mejor supongo que todo se vea bien a ojos de los demás, así que me voy a dar crédito por eso, por tener el valor de haberlo hecho. Esta soy yo, y no me interesa andar con rodeos y representando un papel de la vida y el mundo perfecto que no sirve de nada.

Si bien en muchos aspectos me han pasado cosas malucas, también he sido muy bendecida en muchos aspectos que otros depronto otros quisieran tener, porque tal vez no se puede tener todo perfecto, al mismo tiempo y lo que tienen unos, otros lo desean, todo el tiempo.

No es fácil sumergirse en esos dolores y no salir de nuevo algo aporriado, tal vez por eso el post terminó triste, como terminé yo al sacarme todo eso, pero claro que hay lecciones aprendidas muy importantes y para toda la vida.

Y mirando atrás con el cuento de las notas desde el jardín infantil, veo claramente que YO solita, sin que nadie me lo exigiera, me preparé para el triunfo rotundo, y haber perdido y tener un balance actual con el que no estoy conforme, me pega duro, muy duro. Y todo ésto tiene una simple explicación y es que yo TODO ME LO TOMO MUY EN SERIO. No hay cabida en mi vida para cosas y compromisos a medias.

Así que la primera lección que concluí de hecho hace poco, y lo puse en mi twitter es: “DON’T TRY SO HARD AND DON’T TAKE IT SO SERIOUS…”

Algo así como:

“NO HACERLE TANTA FUERZA Y NO TOMARSELO TODO TAN EN SERIO”

 Cómo me cuesta, pero por lo menos ya tengo una meta.

Y ustedes???

yo, perfecta

No me había olvidado de mi blog, de hecho lo pienso todos los días. Pero cuando tengo los pensamientos atribulados, he decidido abstenerme de escribir algo simplemente porque no quiero que lo que aquí quede para la posteridad sea un caldero de pensamientos enredados con sabor agridulce.

Pero aquí estoy, de noche en mi sala a oscuras, envuelta como una buena cobija para paliar el frío volviendo a teclear y creo que es porque simplemente en la noche es que funciono mejor y mi mente se aclara.

Hace días vengo pensando en mi. En esa mí del colegio: popular, “exitosa”, feliz, y llena de todas las cosas que amaba y era buena haciendo. En esa mi, de la universidad sin muchas pretenciones de popularidad pero con la absoluta certeza de una vida exitosa y trascendental.

Y qué coincidencia, ayer mi mamá me saca un folder con todas: léase TODAS, mis calificaciones desde mi primer curso del  jardín infantil, hasta el último año de colegio. “Los incunables” me dijo ella cuando los sacó. Pasé como una hora mirando cada nota, cada observación de mis profesores, y mirando mi vida de para atrás.

Era una buena estudiante, nunca fuí super sobresaliente académicamente porque había muchas mejores que yo, tal vez más inteligentes, pero yo siempre fuí juiciosa… y lo sigo siendo y eso se reflejaba en mis resultados. Mi único coco: las matemáticas, pero con todo y que me hacían sufrir, pasaba. Desde el jardín queriendo ser líder -“mandona desde chiquita”, dijo mi mamá- y si, esa soy yo ó era tal vez, creo que la vida me ha aplacado esa característica. En la primaria me iba bien. Estudié en un colegio de “enseñanza personalizada” -que es como un dinosaurio actualmente- en el que se aprendía con guías de estudio. No tengo muchos recuerdos de esas épocas porque mi memoria no almaceno esa información, pero recuerdo que fueron tiempos felices y me iba bien. Para cuando fuí a entrar a bachillerato, mi mamá en toda su sabiduría decidió que debía cambiar de colegio a uno mejor, con mejor inglés, y digamos que “mejor ranqueado” y fué así como siendo la única niña no proveniente de otro colegio de la “hermandad” y si, gracias a unas palancas importantes, me estrené en un colegio “play”. Mi mamá dice que allí no daban crédito a lo fácil que me había adaptado al cambio, y cuando terminé mi primer año allí, cerré el año con un promedio de 8.0/10.0, nada mal!.

El bachillerato cambió mi vida, me dió los amigos que duraron años, algunos, y otros hasta ahora y me enseñó una parte de mi vida que exprimí hasta el último día y que amé profundamente: bailar. Hoy en día le pregunto a mi mamá por qué no me puso en una carrera de bailarina y ella lo lamenta tanto como yo. Yo era plena en aquel momento.

Pero el bachillerato también me proporcionó la primer lección importante de mi vida.

Ahora veo que siempre fuí una persona que no admitía en su mente el fracaso, yo estaba en la cima del mundo porque ese era el lugar que me correspondía, era mí lugar, y nunca JAMÁS cruzó por mi cabeza que debía mirar para abajo para calcular la caída, en caso que cayera. Así que me llegó la lección #1.

Estaba creo que en Décimo de bachillerato cuando YO, siendo miembro del comité deportivo del colegio sugerí un concurso intercursos de porras (animadoras) para lanzar así el equipo de porristas del colegio. La idea fué un éxito inmediato y todo se puso en marcha. Hasta las más anti-porristas de mi curso participaron con entusiasmo, y con el aporte de todas montamos la coreografía. Yo sabía que el premio era nuestro: Yo era la mejor. Y ahora me da risa pensar el lo sobrada que me sentía. Llegó el día de la presentación, fuimos el penúltimo grupo en presentarse: -10B- y nos aplaudieron con ovación, obvio! yo era “la bailarina”!! Por último se presentó el otro grupo de mi mismo curso: -10A-. Ovación… Mi amiga L con su picardía y sabor había conquistado a los jurados -que eran externos-. Pero yo sabía que YO iba a ganar….

No fué así, el sabor y picardía de L, me robó el primer lugar y mi curso terminó en… no me acuerdo si segundo ó qué. Yo estaba completa y totalmente A-TUR-DI-DA!. No gane!?? Creo que lloré y todo!, y ahora haciendo memoria sé que estuve furiosa conmigo por muchos días porque no gané, no podía perdonarme. Mi mamá creo que me miraba ofuscada de verme tan afectada por semejante! bobada!, “además les fué bien!” … Tal vez fué el uniforme que hicimos, parecíamos cajeras de Mc Donald’s y lo odiabamos… Pero yo sentía que YO había fracasado rotundamente.

Así pues, seguí mi vida, me gradué, con dolor en el alma dejé atrás mis días de bailarina y porrista por la universidad y allí encontraría la segunda lección de vida, ésta MÁS, mucho MÁS dura.

En cuarto semestre en mi carrera de Diseño se hacía una “promoción de ciclo”, que era pasar de una formación básica de diseño a una de diseño y creación de proyectos como tal. Esa promoción se lograba mediante un examen de cerca de medio día de duración en el cual se formulaba un proyecto de diseño con todos sus componentes y un resultado en ese corto tiempo. El examen no lo pasé… Es tal vez el examen más difícil que he presentado en mi vida, porque no era de conocimientos, era un examen de conceptualización y de poner eso en un proyecto de diseño que nunca había hecho. Un buen profesor se apiadó de mi, porque sabía que yo era juiciosa y dedicada y durante dos fines de semana en su casa, me preparó para el repechaje del examen, el cual pasé finalmente con una nota de 5.0. Éxito total!

La real prueba llegó estrenandome en el primer semestre del ciclo de taller de diseño. Un tema difícil con enfoque social, niños, y mi crucificción: Un PÉSIMO director de proyecto. Cuando se es completamente intexperto, se requiere de una buen guía y ese señor en vez de ser mi bastón y mi fuente de propulsión, fué la fuga en el tanque que hizo que aterrizara contra el piso…     Yo tan juiciosa, dedicada, meticulosa, perfeccionista y creyendo en lo más profundo de mi mente que en mi vida no habría fracaso y sólo había espacio para el éxito arroyador y la cima del mundo, me encontré el día final de entrega, necesitando mínimo un 5.4 para pasar, y mi nota final fué 5.2.

Mi vida se acabó en ese momento.

Había perdido el semestre!!!… YO!!! Cómo era posible!!

Fué un golpe de tal magnitud para mí, que recuerdo estar arrodillada esperando la nota, escucharla, taparme la cara con las manos, ponerme a llorar desconsoladamente y lo último que me acuerdo fué a mi papá arrastrándome fuera de aquel salón completamente destruída mientras mi novio sacaba mis cosas.

Esto puede parecer ahora muy vanal. Pero yo realmente morí ese día, o por lo menos una parte grande de mí y de mi autoestima murió ese día de manera fulminante.

Estuve muchos días pasando la peor tusa de mi vida, una de la que nunca tal vez me repuse del todo. Pasaba los días en la cama, sin comer y sin querer hacer nada. Mi mamá me sacaba de la casa a la fuerza y recuerdo que me dolía la vida entera, el mundo había cambiado para mí por completo y de un día para otro, estuve rota durante mucho tiempo. Mi papás no decían nada, me apoyaron, y nunca me juzgaron ni me señalaron, yo era tan dura conmigo misma -así muy a mi estilo- que no era necesario que ellos me regañaran.

Obviamente pelié, patalié, solicité revisión de la nota, volví y me presenté con otro jurado… La nota fué definitiva, no pasé. El proyecto era bueno, pero mal ejecutado.. y yo maldije a mi profesor pero me culpé a mi por haber sido tan ingenua.

Ya para cuendo tuve que repetir, pregunté -también muy en mi estilo- cuál era el profesor más duro, el mejor, y me advirtieron que era el más cuchilla, pero que era excelente, así que repetí con ese y en mi segundo repechaje, pasé mi semestre repetido con una nota de 4.8, ahí como para que no quedaran dudas!.

Pasó la universidad con altos y bajos, buenos y malos y como en el colegio buena estudiante con buenos resultados gracias a mi empeño y dedicación, montada de nuevo en el vagón del éxito, la invencibilidad y la perfección.

Me gradué de la universidad con un excelente promedio, teniendo en cuenta que perdí un semestre, y sólo 3 meses después de haberme graduado ME LLAMARON de la empresa en la cual había hecho mi práctica profesional para que fuera a trabajar allí.

Era todo lo que yo había visualizado de mi vida… y era el trabajo que YO QUERÍA TENER, el trabajo perfecto… Yo era invencible!!!! Recuerdo siempre que pensaba en la universidad qué iba a hacer cuando me graduara, era trabajar en una empresa así, haciendo diseño de producto, y siendo una diseñadora en el equipo de diseño de productos importantes… El panorama perfecto y toda la suerte con la que un diseñador pudiese contar.

Allí, en medio de ese panorama perfecto en el que me había montado, donde nada malo me podría pasar y donde mi vida despegaría hacia el infinito y más allá que había ambicionado y visualizado con total claridad, fué que recibí mi tercer, más reciente y definitivo golpe en la vida… el que todavía me tiene con las rodillas moradas.

Y si, es vergonzoso admitirlo, pero del que después de 8 años, y todo lo que ha pasado en ellos, no me he podido levantar. Ahí está, lo admití.

Tendiendo mi trabajo soñado, siendo exitosa, reconocida en la empresa, querida, y siendo parte de lo que siempre soñé como profesional un día lo perdí. -Esta historia en detalle la contaré después-, pero lo escencial es que básicamente mi jefe -y amigo, o eso creía-, me echó sin ninguna razón real, para meter al hermanito de su mejor amigo…

Ese día volví a morir y esta vez peor. Yo pensé que la tusa de la pérdida del semestre era un dolor que nunca iba a repetir… estaba equivocada. Perder mi trabajo soñado, empezando, en el mejor momento en que empezaba a hacer carrera y a meses de casarme fué algo que no creí poder soportar.

Como ya lo dije, ésto vive en mí hoy en día, prueba de ello es que 8 años después estoy escribiendo sobre el tema. Me pesa como un mundo negro encima todavía y debo confesar que desde ese día a apenas un año y unos meses después de haberme graduado, mi carrera profesional cambió para siempre. Es algo de lo que nunca me recuperé del todo y afectó de muchas maneras mi forma de ver la vida, de verme a mi misma y distorsionó mi realidad.

La gente lucha una vida entera para construir su trabajo soñado y tener la carrera que han visualizado, yo la tuve empezando y la perdí, así que para mí el proceso se dió al revés y en muy corto tiempo lo tuve todo y lo perdí.

Esa cima del mundo en la que siempre estuve parada nunca más volvió a existir, y la imagen de esa “perfecta yo” se quedó el día que salí de allá en algún lugar del camino.

Qué me queda de todo ésto? Hay días en que veo algunas cosas, como flashes así tipo revelación como si fueran un aviso de neon para prenderselo a mi hijos, si es que algún día los tengo para hacer que mantengan la cabeza fría y los pies en la tierra mientras crecen, aprenderse a levantar de las estrelladas contra el mundo y asegurarme que lo hagan sin quedarse con cicatrices…

Pero no hay mucho más, Creo que tengo cicatrices tan hondas todavía que no veo la moraleja, y en días como hoy me encuentro con en pantano hasta el cuello y sin saber para dónde coger y a mis treinta y pico no saber qué hacer con mi vida.

A los que se quedaron a leer toda la historia siento que éstas últimas palabras no terminen con una frase motivadora, llena de esperanza  o chistosa como trato de hacerlo siempre, hoy no las tengo.

Tal vez mañana… y siento mucho que ésto si resultó como agridulce, prometo compensar el dulzor…

 

slow motion perfection

Cuando tuve algo de consciencia acerca de lo que mis papás hicieron por mí cuando era chica, le pregunté un día a mi mamá “por qué nunca me metiste a ballet”?. Ella me dijo que porque las piernas de las bailarinas eran feas… Bueno, de repente una buena justificación.

Bailar ha sido parte de mi vida, y me hubiese gustado tener ésta formación. Éste video es espectacular, queda uno con ganas de más.. y está muy bien acompañado de una canción de Radiohead…

La perfección del ballet en cámara súper lenta:

 

what if….

Soy adicta a Gray’s Anatomy, no me pierdo capítulo porque me dice tanto de la vida y me muestra semana tras semana cosas por las que he pasado y cómo lidiar con ellas. Dos veces al año, los escritores hacen un capítulo “loco”, salido de la continuidad de la historia seguramente con un propósito más técnico de la producción de que rating. Y recientemente hicieron una que se llamaba “WHAT IF”, donde fantaseaban con cómo serían las cosas si la vida hubiera sido diferente.

Yo hoy me pregunto lo mismo después de un entretenido almuerzo con una bonita persona. Cómo serían las cosas si la vida hubiera sido diferente?, si las luchas en ciertos aspectos que hemos vivido algunos, que para otros han sido cosas que se han dado con gran facilidad, hubieran estado en el mismo lugar en el mismo momento, cuál hubiera sido el resultado?

Por qué aparentemente y a primera vista de manera espontánea no se “juntan” situaciones y oportunidades que viéndolas de lejos, deberían estar juntas complementándose?. Por qué el camino natural es intrincado y fluye con dificultad en vez de ser ligero y navegar sólo?

Qué hubiera pasado si la vida que planeamos se hubiese dado ante nosotros tal y como la imaginamos, sin edición alguna y sin decepción alguna? Probablemente no hubiésemos aprendido lo que hoy sabemos, de éso estoy segura. Pero cómo serían las cosas si tuviéramos a otras personas por amigos, si otras personas fueran nuestra familia, si hubiéramos crecido en un lugar diferente al que crecimos, si hubiéramos estudiado lo que nuestros papás querían vernos estudiar o si hubiéramos estudiado lo que nosotros realmente queríamos estudiar, si estuviéramos junto a otra persona diferente compartiendo nuestras vidas o si esa persona que nos acompaña tuviera todo lo que creemos que debería tener de más y que ahora no tiene….

Cualquier diría, es simplemente otra vida. Pero somos humanos y es imposible no pensar en qué hubiera sido si las cosas no fuesen como son ahora.

Todo depende de lo que acordamos venir a aprender a esta vida -cosa en lo que creo poderosamente-, por eso es difícil, así nos parezca que para algunos es fácil… es difícil a su manera, sin duda.

Todo ésto va a que en el fondo pienso en esta bonita persona con quien almorcé y no puedo evitar sentir que yo nunca le hubiera pedido algo así. YO, le hubiera ayudado a salir del atolladero y lo hubiera alentado a seguir adelante. Pero mi reflexión está basada en lo que Yo he vivido en MI mundo, y de las cicatrices que me ha dejado la vida que yo he vivido, así que es difícil juzgar si tal vez estando en esa posición, no hubiera dicho lo mismo… Tal vez, tal vez no.

Qué harto es juzgar, pero qué difícil es aceptar los actos de otros pensando qué sería si todo fuera diferente, si fuera yo quien estuviese allí.

una lección para los hijos: el fracaso

Esta historia he pasado años tratando de digerirla y todavía, hay días que me pesa como un camión.

A mis 33 ya pienso en los que vengan después de mi, en los hijos que tal vez seré responsable de enseñarles la vida y el mundo, y después de vivir con la verdad el tema más importante para el que trataría de preparar a mis hijos, es el fracaso. No siempre se gana, y muchos damos por sentado que vamos a tener éxito en todo porque conscientemente hacemos nuestro mayor esfuerzo por lograrlo, pero no siempre es nuestro camino. A veces fracasar o perder en algo, es una lección importante de aprender y una experiencia necesaria para crecer si se sabe manejar.

He estado viendo The X Factor USA, y esos concursos son sólo un pálido reflejo de cómo se debe aprender desde una temprana edad a manejar la crítica, el rechazo y el que no logres eso que tanto quieres. Todos esos concursantes, digamos que los mejores 20-tantos finales, son personas que pusieron sus vidas enteras, sus familias, sus ilusiones, y muchos sus últimas esperanzas de llegar algún día en la vida a hacer lo que siempre quisieron hacer, pero sólo uno gana, los restantes simplemente deberán aceptar que no fué el asunto.

Mi primer encuentro con el fracaso se dió cuando perdí un semestre en la universidad. Vale la pena aclarar que soy y he sido desde el día que tuve uso de razón, una persona inmensamente responsable y juiciosa. Tal vez no la más inteligente y la más aplicada porque tampoco soy nerd, pero hacía las cosas bien y a conciencia. Perdí el semestre no porque me hubiese hechado a las petacas como decimos aquí, pero digamos que algo de mi innata ingenuidad y un pésimo profesor que no supo darme la orientación adecuada. Después de haber hecho mi inmenso mayor esfuerzo y pasarla muy mal tratando de empujar un proyecto montado en ruedas cuadradas… perdí.

Ese día algo en mi se rompió. Yo nunca había fracasado, nunca había perdido, nunca me había ido mal. Y claramente no lo supe manejar, simplemente me hundí muy hondo en un mar de reproches, de sentirme muy poco, de sentirme una enorme perdedora y no merecedora de nada bueno en el mundo. Ahora veo que desafortunadamente las personas alrededor mío en ese momento no supieron ver lo mucho que éso me estaba afectando y aplastando el corazón para ayudarme a ver algo positivo, y sobrellevar el dolor con gracia y dejarlo atrás.  Ese duelo no lo hice de la manera correcta, y lo que ese evento hizo fué arrancarme por siempre algo de la confianza en mí misma y esa certeza arrolladora que tenía del éxito en la vida. Nunca nada fué igual, y haber vivido mal esa experiencia cambió mi vida y el concepto que tenía de mi misma por siempre.

Todo ese dolor y el poder de esa experiencia todavía me acompaña y de alguna manera después de tantos años no he podido sacudírmela de encima y sin pena reconozco que puede ser una de las causas de estar en el lugar en el que estoy ahora, en silencio pensando todos los días, rompiéndome el coco pensando qué… qué… buscando en mi corazón eso que me mueva por dentro para entregarle mi vida y dándome un tiempo para volver a encontrarme con esa imágen mental exitosa que tenía de mí misma.

Así que la lección es simple: todos fracasaremos en algún momento de la vida en algo, pero eso no significa que de ahí en adelante fracasemos en todo y toda nuestra existencia nos quedemos creyendo que somos unos fracasados. Perder no es más que una oportunidad de hacerlo de nuevo mejor ó simplemente la puerta a un nuevo camino que puede que nos lleve a la misma meta.

111

Aquí estoy. Aquí he estado, un poco como una voz en off. Ha sido un año de muchas reflexiones desde que hace hoy, exactamente un año, estaba en mi primer día de trabajo allá donde estuve hasta febrero… allá donde me salieron con un chorro de babas… allá donde tal vez nunca me convino estar.

Yo suelo guardar fechas de todo y hoy estoy de aniversario, reflexionando y tratando de encontrarme con mi bienestar interior y con lo que realmente quiero de ahora en adelante. Se sumí en un profunda soledad para poder escuchar mi corazón y mis anhelos durante mucho tiempo. Quise estar sola, ajena y en silencio. Tratando de mantener la compostura y la cordura física y mental día a día… algo así como sosteniéndome en equilibrio por pura convicción, sólo por retar mi mente a que si es posible. Pero ese silencio y esa soledad se fue tan largo y tan profunda que me quedé allá y me tocó pedir auxilio para que me lanzaran un salvavidas y ahora estoy saliendo y curando unas cuantas heridas que me hice a mi misma mientras me hundía por allá!.

Son tiempos de cambio para toda la humanidad, y no me voy a poner trascendental con ésto, es simplemente un hecho tal vez cósmico. Algunos creen o repiten como loras lo que dicen por ahí que el mundo se va a acabar en el 2012… bahh, cuando el mundo se vaya a acabar tengo clarísimo que nos va a coger desprevenidos, como en la ducha, ó haciéndonos la cera ó con el espaguetti colgando en el labio… sin anuncio previo. Pero si creo que el año que viene es como un nuevo comienzo, el inicio de una nueva vida para todos, y para que eso se dé muchas cosas en nuestras acciones y nuestra conciencia tienen que cambiar.

Y yo no estoy exenta. Cambios en forma de la búsqueda del sentido y el propósito de la vida están llegando y son evidentes en mí. Evidentes como que aunque no sé exactamente qué quisiera hacer y poder definir con detalle el sueño de la vida deseada -todavía-, sí ya se que hay un montón de cosas que NO quiero hacer:

1. No quiero buscar trabajo: Es deprimente, agobiante, baja la moral, la autoestima, y las ofertas son unas verdaderas verguenzas.

2. No quiero ser empleada de NADIE!: En mi fuero interno siempre he sentido que emplearse es la versión moderna de venderse como esclavo. Es sencillo, entregas tu vida, tu tiempo a cambio de plata -que nunca es suficiente- para vivir como esclavo.

3. No quiero trabajar sola. Si han leído atrás he tenido una vida solitaria y aunque soy buena en ello, no quiero hacerlo sola, no me siento capaz, necesito de alguien en quién apoyarme para lanzarme al agua.

 

Sobre esas tres premisas, voy respirando despacito buscando el árbol bajo el cual sentarme a contemplar y a trabajar por el futuro.

111 es la puerta a lograr las intenciones, la búsqueda de los deseos interiores y del corazón y la búsqueda del propósito de la vida. Hay un poder superior orquestando un cambio de orden y somos lo suficientemente afortundados de ser parte de algo así que ocurre cada 800 años, así que somos responsables de  hacer algo bueno con ello, supongo.

111 suman para todos los seres humanos, los dos últimos dígitos del año en que nacimos, con la edad que cumplimos en el 2011. Yo nací en el 78, y este año cumplo 33, eso suma 111.

Así que voy al encuentro del propósito y el futuro… feliz, derivando en alerta!

qué bestialidad!

Siendo honesta debo reconocer que en primera instancia fuí entrenada en la universidad en seguridad industrial y en las precauciones requeridas para manejo de maquinaria y productos peligrosos. Y en segunda instancia está el bien llamado sentido común de protegerse de potenciales peligros. Uno sabe que los accidentes ocurren y están ahí latentes esperando a que metamos las patas para caernos encima porque si no existieran, pues bueno empezando por los médicos no tendrían oficio y seguramente las farmaceuticas no serían los monstruos que son… Pero eso eso otro tema…

Accidentes hogareños he tenido, unos tontos, otros no tanto y tengo 36 puntos magníficamente hechos por un cirujano plástico en mi cara para dar testimonio de que éste asunto no me es extraño.. la cortada, el planchazo caliente en el brazo, la chamuscada del pelo con el secador defectuoso -ese fué chistoso-, pero nada aterrador -aparte de la cortada y los 36 puntos en mención-.

El momento de bajar la guardia a pesar del todo el entrenamiento, la conciencia y el sentido común debía llegar… y llegó. Los ingredientes:  Un galón de Thinner -un solvente derivado del petróleo-, un vaso plástico, una brocha untada de pintura que debía lavarse y si, un fogón de gas prendido mientras se calentaba un tinto.

Hagan sus sumas con éstos ingredientes, y agrégenle la “ida de luces” de ésta su servidora al decidir mezclar muy de cerca los tres primeros ingredientes con el último, resultado: FUEGO.

Desde el lunes en la noche cuando me acuesto mi mente consciente e inconsciente trata de recordar la sucesión de hechos de todo lo que pasó y la verdad no lo recuerdo… no sé en qué momento pasó todo lo que pasó. De lo último que me acuerdo antes de haber superado la emergencia y haber podido mirar al marido con “algo” de serenidad es de una imagen mía vertiendo el thinner en el vaso mientras sostenía la brocha dentro para enjuagarla bien. De allí y en los siguientes segundos todo fué fuego hasta que me acosté sobre mi brazo para apagarlo…

Recuerdo el calor en mi cara tanto que pensé que tenía la cara quemada y lo primero que hice después de todo fué correr a un espejo y mirarme.. todo en su lugar y completo excepto unos pelitos de esos rebeldes de la frente que si quedaron chamuscados con el característico olor a marrano y todo… El brazo?, rojo y con una ampolla grande y muy para mi desgracia, reventada…

Fuego, tan bonito, tan poderoso, tan rápido y ahora tan aterrador. No existe adjetivo para lo que se siente verse con llamas en una parte del cuerpo… aterrador.

Soy una persona que en momentos de grandes sustos y peligros guardo una INCREÍBLE calma.. es también algo aterrador, pienso y actúo como si nada pasara, me calmo, calmo a las personas a mi alrededor y paso la ola por encima sin problema. Pero ésta vez después de todo: de “apagarme”, de calmar al marido gritando groserías de rabia, después de apagar el real incendio que quedó en el piso, de recordar revisar si la estufa seguía prendida para cerrar el gas y abrir las ventanas, echarme leche y luego agua fría en el brazo y empastarmelo en “Procicar”… me rompí en mil pedazos y han pasado varios días y sigo sin recuperarme, por qué?: CULPA.

No he podido perdonarme el hecho de haber hecho SEMEJANTE BESTIALIDAD!!!. Claramente lo que pasó no fué grave si se mide cuán grave pudo haber sido..explosiones, o ropa en llamas, o haber tenido el pelo suelto y que se hubiera incendiado…. esto es como una película de terror y por la noches todavía éstos “qué tal que hubiera”, me asaltan y no me dejan dormir.

Estoy bien, a pesar del lamparón que tengo en el brazo que me duele… no fué mas que eso y otras dos zonas de pellejo chamuscado y estoy enormemente agradecida porque no haya sido más, como todo, fué una lección que me duele para recordarlo y nunca más hacer nada estúpidamente parecido. Y como soy tan dura conmigo, y ya comenté arriba, no he podido perdonarme por semejante estupidez al punto que hasta hoy sólo el marido y mis papás sabían porque me daba una pena enorme contar tamaña ida de luces…..

Hoy sólo tengo un nuevo respeto por los quemados, esos que se paran en los semáforos de Bogotá prácticamente desfigurados a pedir limosna. Me duelen sus heridas, no me imagino cómo sale uno de un trauma de ese tamaño para mirarse a un espejo y no verse más, y no me imagino cómo un ser humano a pesar de toda la medicina soporta un dolor físico y emocional de ese calibre.

Con ésto entonces me saco el misterio de encima, me desahogo, espero perdonarme la ida de luces y espero que tomen ejemplo y nunca se pongan en una situación peligrosa a sí mismos. Y estoy bien, estoy sanando, y en el proceso dándome cuenta que son una completa inútil con la mano izquierda!….. Así que tal vez entrene para repartir la carga de trabajo de mi chamuscadito brazo derecho.

por el cariño verdadero… mi post # 100!

Esta pasada semana si bien he estado un poco ausente, he estado más conectada que nunca con muchas personas que quiero que han estado en mi vida hace algún tiempo, algunas muchos años, otras pocos… pero todos con seguridad están cerca de mi corazón.

Es maravilloso cuando sientes que aunque no estés en contacto frecuente o por lo menos hace mucho tiempo con algunas personas, éstas estén pendientes de tí… Esta semana ha sido así.

Me propuse al principio de la semana empezar a reconstruir un montón de puentes que tenía con personas muy chéveres que gracias al cambio de vida que me implicó trabajar, se habían roto. Personas -pocas- que siempre han estado ahí para darme una oportunidad, que han pensado en mí o porque yo estaba en malos momentos o porque creen en mis capacidades y todavía me llaman cuando algo especial aparece y sé muy bien que en todo me tienen presente como un letrero de neón de ésos que son intermitentes (y un poco desesperantes). Personas con las que crecí que siempre en momentos esporádicos de la vida, me llaman a preguntarme qué hay de nuevo y cómo estoy. Personas que me siguieron en un par de locuras que hice en la vida, que no resultaron muy bien pero que nos dejaron grandes enseñanzas y muy bonitos lazos de amistad. Personas que se encontraron con éste blog hace poco y gracias a él han encontrado tantos puntos en común, que me alegro haberle sugerido que lo leyeran porque sabía que las cosas iban por ese camino. Personas que han trabajado para mí, que sólo encuentran palabras de agradecimiento y ánimo para que vaya tras mis sueños… Y por supuesto las amigas de la U, que cuando estudiábamos no lo éramos mucho, pero con los años nos reencontramos, nos unimos, y nos hicimos una “bola” (ellas me entienden). Y son precisamente las bolas las que más han estado acompañándome en las aventuras transcurridas en el 2011, en las buenas y en las malas, dándome ánimo para mirar pa’ lante.

Esta semana me he visto inundada de bonitas palabras, de buenos augurios, de sentimientos positivos, de conversaciones con personas que hace mucho no hablaba y que las quiero mucho… Deseando que mi universo se expanda, él me escucha y los horizontes se hacen infinitos. Y agradezco a todos los que están pendientes de mi y que encuentran cosas bonitas que decir, me tienen en cuenta y siguen a pesar del tiempo y mis posibles embarradas, dándome oportunidades, las valoro inmensamente porque al final de la historia la vida se compone de ésto, sólo de oportunidades.

A todos ustedes, les dedico éste mi post # 100 y espero dar lo mejor de mi, -incluido no dejar de escribir-, no defraudarlos y tener mucho más que compartir en este boticito a la deriva.

chao y hasta nunca!

Yo soy una persona que se despide… de todo, de todos, de las cosas y de los momentos. Así soy y es algo de mí que me gusta.

No sé si realmemente habrá sucedido como lo mostraron, pero la semana pasada viendo la película Maria Antonieta con Kristen Dunst como la reina de francia, en la ultima escena de la película ella, huyendo de los rebeldes cuando es sacada de Versalles mira afuera de su carruaje los jardines con una medio sonrisa en su rostro, el rey le pregunta que si está mirando sus árboles, y ella le contesta que “está diciendo adiós”.

Me relaciono profundamente con ésto porque yo soy totalmente así y las personas que me conocen pueden dar fé que me despido sin ponerle mayor tiza al asunto. En el colegio, en el último año, los últimos días y tal vez el último día que sabía estaría rodeada de todas esas personas que me acompañaron durante 6 años, me despedí de algunas de mis compañeras porque SABÍA que no las volvería a ver nunca… Mi buena amiga B, me abrió lo ojos como platos cuando me despedí de una niña llamada Juanita diciéndole algo como: “fué un placer conocerte y adiós porque sé que no vamos a volver a vernos nunca más”…. Yo sabía que era cierto -y hasta la fecha muchos, muchos años después no la he vuelto a ver- Y me parece chévere haberlo hecho porque tuve la oportunidad de decirle algo desde el corazón, con sinceridad y despedirme…lo cual es importante para mi. En la universidad la historia por supuesto se repitió con algunas personas que eran importantes, que habían significado algo para mí y que sabía no me las iba a topar en un futuro cercano.

De los lugares también me despido… tengo la absoluta certeza que todos y cada uno de los países que he visitado, el último día miro alrededor como Maria Antonieta miraba sus jardines despidiéndome de las ciudades y dando las gracias de haber podido estar allí. ..Las veces que he estado en el Magic Kingdom recuerdo antes de salir después de media noche siempre he mirado atrás al castillo, despedirme y pedir volver pronto… Es algo simbólico muy importante para mí decir adiós sobre todo de lugares tan especiales como ese.

Y bueno lugares, momentos y personas no tan trascendentales también pasan por mi lista de despedidas y hoy me despedí del cual hasta hace algo más de una semana fué mi trabajo. Hoy regresé por allá al sur en plan paseo, mirando la ciudad que recorrí durante 6 meses día tras día y por la cual sé, no transitaré en mucho tiempo. Estuve recogiendo mi sufrida liquidación y diciendo adiós. Y tanto en la camino de ida como en el de regreso hice una pequeña evaluación de lo que fueron esos 6 meses y para hacer la historia corta es algo así como:

Lloré de la felicidad cuando me dieron el puesto… me llené de ilusión, me sentí valorada, útil y algo así como la reina del mundo -por favor visualicen en sus cabezas la escena de Titanic cuando Jack se para en la punta del barco y grita “I’m the king of the world!”.. algo así, al punto que era una persona de esas a las que les preguntan por su trabajo y contestan con sonrisa de oreja a oreja: “FELIZ!”. Eso fué desde que empecé hasta mediados de Octubre pasado.

Para Octubre – dos meses largos después de haber entrado- supe realmente lo que pasaba allá, y la señora X decidió echarme a la guerra… Allí se desdibujaron las cosas….De Octubre a Diciembre fué la resignación de saber que no podía hacer mucho, pero creer que las cosas podrían cambiar, así que decidí tratar de mantenerme lo más ocupada posible y cumplir con ir a ver que pasaba. Pero Enero y los últimos días en Febrero fueron el infierno. Donde yo ya no aguantaba más, donde estaba agotada física y mentalmente y todo era una tortura: levantarme, tener que ver a la gente de allá, y esperar y esperar a ver qué pasaba. La última semana fué buena en el sentido que yo ya sabía que las cosas se acababan, pero fué horrible por lo que ya conté aquí, de tener que pelear por lo que por ley me correspondía fué algo que me dolió y me estresó más allá de lo que en algunos momentos pude manejar emocionalmente.

Soy una persona que cree intensamente que las cosas llegan hasta donde deben y han de llegar para todo en la vida, y que llegan y sen van cuando deben llegar ó irse, no antes y no después. Y de nuevo mi conclusión final es que corrí con mucha suerte porque en medio de tanta película, salí ganando, aprendí mucho acerca de las personas tanto por las que me rodeaban en ese trabajo, como los que fueron espectadores de mi periplo.

Así que hoy me despedí, hice el viaje en mi carro, escuchando buena música, mirando el paisaje como turista, llegué al lugar, lo miré tratando de verlo como lo ví la primer vez que fuí a una entrevista, pero con los ojos de quien ya conoce y ve más allá de lo evidente. Recogí mi pago, y me despedí cuando salía y lo único que con emoción logré articular fué “ADIÓS Y HASTA NUNCAAAA!!!”

Así que página cerrada, nuevo comienzo, nuevas cosas, nuevas personas, nuevas lecciones y espero que mejores, muchas y nuevas aventuras.

aquí estoy

Mi mente está parcialmente en blanco. Han pasado 6 días y en ellos han sucedido tantas cosas que se me vació la cabeza.

Pero se siente bien, tener algo de paz. Mi primera sensación el miércoles pasado cuando dejé lo que por 6 meses y unos días fué mi trabajo, fué de libertad, total y absoluta. Cuando salí de la estación del transmilenio miré al cielo y di las gracias por ser libre, llegué a mi casa con una sonrisa de oreja a oreja y el corazón gordito de por fin sentir que todo eso se había acabado y nunca tenía que regresar a ese lugar -excepto por mi cheque-. La justicia humana y divina funcionó como debe funcionar según el manual y me liquidaron como la ley lo estipula para acabar de hacer todo como debía ser… y yo estaba satisfecha de haberlo logrado e irme de allí.

Se puede decir que salí ganando, como si me hubiera sacado la lotería, simplemente porque pasar de considerar la idea de renunciar a que me saquen con lo que legalmente me corresponde y con la justificación de cerrar el departamento, fué muy bueno para mí y por donde se lo mire a pesar de quedarme sin trabajo, soy yo quien salió ganando.

Cambiar la rutina a la fuerza no es fácil. Y he tratado estos días de mantenerme con una actitud mental positiva y sobre todo estar tranquila. Quiero dejar que el cambio fluya y se de, y vivir con calma cada cosa que venga, cada momento. Soy una persona que vive adelante y teóricamente se que se debe vivir el ahora intensamente, pero eso me cuesta mucho trabajo, así que estoy tomando ésto como el ejercicio para lograrlo.  Cuando el año pasado me dijeron después de la entrevista que el trabajo era mío, pasaron cerca de 3 semanas para que me llamaran a confirmarme cuándo debería empezar. Esas semanas la pasé muy mal, porque creía que se habían arrepentido y me iban a llamar a decirme “mira ya no, lo estuvimos pensando mucho y ya no te vamos a contratar”. Finalmente nadie se había arrepentido de nada y empecé, pero una vez lo hice, sentí que debía haber disfrutado esas semanas haciendo cosas por mí, para mí, y simplemente disfrutar del momento. Pues ahora sé mejor y porque sé decido que estoy aquí y ahora, y voy a disfrutar cada amanecer, dormidita larga, la tarde para con una cobijita en las piernas y un rico té caliente, sentarme a leer en el sofá y todo lo demás, mientras todo lo demás fluye hacia donde debe fluir.

Así que aquí estoy, tomándomela suave, disfrutando de las vacaciones, viendo tv, alejandome un poco del computador que era lo único que podía hacer allá hasta el punto de querer tirarlo por la ventana, y haciendo como siempre miles de cosas que hay pendientes en la casa, vueltas y temas que llevan meses sin atenderse que ya reposan en una lista de qué hay que hacer, bastante larga por cierto.

Trataré de seguir con mi Post a Day, pero no prometo nada, adaptarse a otra rutina toma tiempo y sin situaciones malucas puede que haya días en lo que no tenga nada que decir, porque todo está bien… pero aquí estoy y no me voy a ningún lugar…

rollercoaster (of work)

Como decían mis adorados amigos los RHCP, rollercoaster of love, bueno, aquí es of work por estos días.

Ha sido una verdadera montaña rusa la última semana. De estar muy tranquila a estar furiosa, frustrada, llevada, profundamente triste, estresada al punto de no poder casi moverme bien el sábado llena de nudos en la espalda a estar al borde de un colapso de nervios por haber tenido que hoy confrontar la situación de “negociar” lo que no se debería negociar en un principio bajo el peor escenario posible que temía en mis sueños y efectivamente se dió.

Siento como si hubiera vivido un año en una semana porque han pasado tantas cosas y a las malas he tenido que aprender tantas otras, y hacer tantos análisis de personas, situaciones, asuntos legales y demás, que estoy agotada emocionalmente. Cualquier cosa me hace llorar, la voz de mis amigas, el sol, estar muy cansada y la voz seria de mis papás.

No puedo dar muchos detalles de lo que está todavía pasando porque precisamente no se ha resuelto del todo y hasta que no tenga una notificación escrita de todo, no voy a cantar victoria.

Eso es, sé que muchos están pendientes y se los agradezco de verdad… de corazón. Su preocupación y apoyo es valiosísimo en éstos momentos. Y sigo esperando que todo se resuelva como según la justicia legal y divina debe proporcionar: a mi favor.

la última perla y un poco de análisis

Una mamá diría: “Los colombianos somos así” pero la verdad me parece terrible y me confirma lo malas personas, poco conscientes de los demás a nuestro alrededor que son -me voy a excluir en ésto-

Realmente en la “vida correcta”, donde sea que ésta se diera, yo realmente creo que merezco una disculpa por parte del personaje que vino el viernes a ofrecerme sacarme la piedra mientras transpiraba el veneno de éste lugar y al cual se acostumbró y es feliz tomando -como en las relaciones donde hay abuso- y luego me dice que “deje el mal genio”.

Claramente no he recibido ningún tipo de disculpa y sé que es idealista de mi parte esperarlo, de hecho en ésta semana lo único que he recibido han sido comentarios sosos de “qué cosa con el transmilenio no..?” pero la disculpa que creo merezco, fundamentada en que fué muy atrevido de su parte venir a decirme las cosas que me dijo por una lado, y por otro tratarme como me trató, culpándome de un tema nada que ver, y luego juzgándome y señalándome por estar de mal genio, fué todo un escenario sencillamente pasado de la raya y que en cualquier entorno sano, sería inevitable que al menos ésta persona se sintera mal por lo hecho y eventualmente pidiera disculpas.

Yo lo miro completamente seria porque ya no me nace ni esforzar una sonrisa y se me da muy mal lo de poner un papel y ser hipócrita -recuerden aquello de que a mí todo se me nota- Así que cada vez que me habla yo balbuceo cualquier cosa y en mi cabeza se ilumina: “Whatever!!!…..”

Pero hoy la remató. Se entra a mi oficina -cosa que cada vez me molesta más- se para al lado de mi escritorio mirandome como si estuviera en una cama muriendo de una enfermedad sin cura y me dice “Qué es lo que te pasa que cada vez te veo más mala de nota?”

(Respuesta: “QUÉ LE IMPORTA!”, qué parte de no quiero hablar con usted no entiende?)

Creo que me puse colorada por recibir de nuevo palabras llenas de atrevimiento, pero le dije en mi tono serio que todos toman por brava: “No me pasa nada…. No estoy brava ni nada..” -adelantandome a su siguiente pregunta en la que podría haberme dicho “entonces por qué estás brava”-

Pero teniendolo ahí en frente a este perdedor de marca mayor conforme con una situación peor que la mía durante más de tres TRES! años, me acordé de mi amiga Bea que supo resumir el asunto muy bien en que simplemente aquí hay muy MAL ambiente. Así que se la solté: “Lo que me pasa es que el mal ambiente de éste lugar es algo sencillamente inconcebible y decidí por mí que no me lo quiero tener que aguantar más”. El meneaba su cabeza como perrito de taxi como diciendo “si yo sé” -pero igual no hace nada por sí mismo (lo cual me ofende pero no es mi problema)-

Cómo me fastidia esta persona!, es el looser más grande que he conocido en mi vida, sin embargo siempre me da la impresión que tiene como un guion paralelo debajo de la manga bastante peligroso…

Supongo que tengo un buen porcentaje de culpa en todo ésto. Yo noté una serie de señales desde el principio las cuales analicé en éste post a manera de aplíquelo usted en el futuro, pero en el momento no supe interpretarlas y detectar las señales de peligro -ahora lo sé y espero me sirvan en el futuro-, y claramente si hubiese podido leerlas con algo de malicia en ese momento, hubiese por ejemplo participado en un proceso de selección al cual me llamaron sólo un mes después de haberme “comprometido” aquí.

Mi “fobia” laboral, no creo que sea otra cosa diferente a una suma de malas experiencias. Hablando con Bea ayer me dejó entrever que el mensaje que estaba dando acerca de que trabajar es malo, estaba generalizado, y por supuesto nunca lo pienso así. He tenido ..hmmmm.. UN trabajo en 9 años de carrera en el que he sido feliz, me he realizado, he aprendido he crecido, y no me hubiera ido de allí si no me hubieran hecho el “cajón”, para meter a una amigo. Así pues que ésta profundamente dolorosa experiencia de tantos años atrás pone su grano de arena en mi decepción general acerca de lo que ser empleado representa. Qué mas quisiera yo que un trabajo maravilloso, de sueño, lleno de retos, de aprendizajes, de logros, de buenos compañeros, en un lugar donde me sienta cómoda y así muchas características individuales ó combinadas que puede tener un buen -y no necesariamente increíble- trabajo.

Sumado a estas experiencias pasadas y presentes en las cuales al final sólo se tiene decepción, está el hecho de ser mal pagos los diseñadores.. no todos, pero en general, razón por la cual muchos terminan haciendo otras cosas diferentes porque simplemente dá mas plata. Y yo amo mi carrera, y la línea profesional de ella que tomé. Me apasiona el diseño de mobiliario, el diseño de interiores, las obras y sueño con manejar y ojalá tener una almacén tipo Ikea con muebles y accesorios diseñados por mí… porque si éste cuento no me gustara, sería maquilladora, o pintora, ó hubiera buscado hacerme a una tardía carrera como bailarina que son las otras cosas que me gustan y sé hacer.  Pero me he quedado en ésta dura línea a fuerza de obligarme porque sé que tengo que aprender, y que si no me quedo en el medio, nunca voy a llegar a acercarme siquiera a mi sueño.

Por esto entonces es que mi camino ha sido tan difícil, atropellado y decepcionante, pero en todos estos años después de cada tropiezo y aparatosa caída, he logrado recoger los pedazos de eso que quiero y del mapa de mi camino para seguir tratando de abrirme paso. Culpo de alguna manera a la suerte, la verdad es que no me ha acompañado en todos estos años. Muchos dicen que no tiene nada que ver con suerte, pero ahora creo que si. Me he equivocado en muchas cosas, y seguro tendré responsabilidad de los malos resultados laborales en mi vida, pero hay muchas personas que haciendo mucho menos, y de mucha menor “calidad”, por alguna razón en algún momento están en el lugar indicado, en el momento indicado y sus carreras despegan. Cuando la mía en varias oportunidad ha empezado a despegar siempre algo pasa que no viene de mi, Dios y los que me conocen saben que yo soy JUI.CIO.SA. y que hago las cosas bien y actúo de manera correcta, así que siento que la suerte no ha estado mucho de mi lado.

Ahora reevaluando y pensando qué voy a hacer, quiero creer que también hay un plan más profundo para que todo ésto no se diera.. que yo debo de alguna manera estar fuera de carril, para ver el camino que corre paralelo que es el que realmente debo tomar…y por eso estoy tomándome el asunto suave, pensando muy bien y considerando cosas que antes no hubiera hecho, tengo que poner en camino mi vida porque el tiempo pasa veloz y no regresa, y realmente hay cosas que quiero hacer, que me dan miedo sencillamente porque no sé como empezar, pero que siento son parte de ese camino paralelo que debo tomar.

liberada !

Si.

Hoy me levanté liberada.

De corazón pude dar las gracias porque todo el drama se acabó. También pude dar gracias al cielo por lo malo y lo bueno que viví y aprendí aquí. Sobre todo lo mucho que toda la experiencia me dejó y me ayudó a crecer. Puede que no haya aprendido mucho del tema que tenía en cuestión como trabajo, pero claramente crecí como persona UN MONTÓN! y sigo aprendiendo…. mientras se soluciona una negociación pendiente…

Soy una persona nueva, tengo paz en mi corazón. Pero mentiría si dijera que “estoy como si nada”, porque no es así. Si tengo un huequito adentro, sobre todo porque me da pesar no haber podido hacer mucho… para lo que me trajeron aquí era much chévere, y me hubiera gustado poder dejar algo, pero bueno. Por lo demás, me siento libre.

Ser empleada nunca ha sido mi meta, de hecho acepté éste trabajo porque era un reto y una oportunidad y quería  probarme a mi misma que estaba equivocada con mis sentimientos frente a ser un trabajador asalariado. Realmente lo odio, sobre todo por las malas experiencias que he tenido y la horrible sensación de perder mi vida entregándosela a alguien más mientras tengo que hacer maromas para hacer mis cosas. No puedo ni voy a generalizar porque eso estaría mal, hay gente que es feliz trabajando así y tienen trabajos maravillosos bien pagos y gratificantes, pero esa ha sido mi experiencia… tal vez no sea “employee material”.

Así que me voy a tomar las cosas con calma, con tiempo, sin afán, me voy a ocupar de mi, que me tengo abandonada hace 6 meses, y luego voy a decidir QUÉ QUIERO HACER, y de allí empezaré a caminar.

la noticia

Quiero levantarme mañana y sentirme agradecida pero sobre todo tranquila.

Si estoy muda y pesimista es porque son momentos difíciles y tengo migraña desde ayer.

Estoy totalmente entregada y naufragando en los sentimientos de decepción, rabia, y tristeza para en pocos días hacer duelo, y levantarme el próximo lunes habiendo cambiado de piel y dejando todo atrás para seguir adelante y mirar al futuro. -Tengo un post it en mi monitor que dice eso para recordarlo todo el día-

……………………………………….

Estoy triste… SI.

Estoy INMENSAMENTE decepcionada…. MUCHO.

Estoy FURIOSA… mucho!

Siento que perdí todo mi tiempo aquí. Creí en un proyecto y en una idea que me vendieron, puse todo mi empeño, mi esfuerzo, DEJÉ COSAS QUE NO DEBÍ DEJAR!!! que ahora me duelen profundamente (dar clases). Y aquí estoy seis meses después de vuelta en ceros.

Me siento traicionada, siento que me engañaron vendiéndome una idea vaga que no tenía más vida que una chispita mariposa. Y yo caí, y creí…. Y me dejan ahora sin nada.

El me pintó pajaritos en el aire y y creí haberme “ganado la lotería” -aunque nunca he tenido buena suerte-. Me impulsó, me acompañó DOS meses y luego me dió la espalda y se olvidó de mi… todo se quedó en un blah blah blah….

Por eso estoy tan decepcionada. Es la segunda persona que me rompe el corazón a punta de decepción -la primera es cercana así que no la voy a mencionar- Es como un matrimonio que se rompe, que todo lo bonito que te dijeron y los planes que se hicieron, se fueron al carajo… te engañaron. Qué persona más poca.

“No se pueden tener nobles ideales y ruines métodos”, decía Ghandi. Y así es….

Y estoy furiosa de haberme tenido que aguantar esto, de sentirme así, de haber perdido mi tiempo, de por segunda vez en mi vida sentir por un trabajo, como si alguien se hubiera muerto. No alguien sino muchas cosas murieron en mí. Cómo se cree y confía de nuevo? Cómo se empieza otra vez a trabajar para alguien más sin saber si de nuevo te van a hacer la misma?, salirte con un chorro de babas después de unos meses? Y sobre todo estoy furiosa de estar triste, porque no quiero estarlo, porque toda la situación no merece mi dolor y mis lágrimas, porque todo lo que pasó aquí es un directo y rampante IRRESPETO conmigo como persona y como profesional.

Ahora sólo quiero una lucecita de suerte y que al menos me paguen algo. Me compensen con plata a manera de desagravio, pensaba irme por mi voluntad, pero quiero compensación.

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Por fin me llamaron a darme la cara y hacerme oficial la noticia mientras escribía ésto.

Y ahora me quieren arreglar pagandome menos de lo que desde ser….. Ya empaqué mi contrato para irme a llenarme de razones jurídicas para decir “lo justo y legal ó nada!”

Esta es la noticia. Ya estaba preparada porque sabía que hasta aquí llegaba el río, pero uno nunca está preparado realmente para que lo bajen del bus y menos con la sensación del deber no cumplido pero no por mi culpa.

Hasta el 28 será que vendré a calentar el pupitre a ver fotos y a bloggear desde aquí.

Desde el primero, respiraré profundo y de nuevo empezaré a construir.

cambios, ilusiones.

Vienen cambios. Lo siento, lo huelo.

La evidente situación actual, inevitablemente los está trayendo, valió la pena esperar…

Yo hice propuestas y las escucharon, y ahora lo saben, lo reconocen, y sienten igual que yo que ahora sólo hay algo que se puede hacer: cambiar.

Cambiar me emociona y estoy abonando el terreno.

En otro momento hubiera visto un panorama sombrío, pero ahora veo un mar de oportunidades, de contactos, de gente de quien aprender, de mundos nuevos, y de mucho crecimiento.

Estoy aquí y ahora. He esperado pacientemente a que las cosas se desenvuelvan en el tiempo que requieren, no más y no menos, he aguantado de pié y ahora me llega una luz de fondo con color de cambio.

Cuarto día de la semana y por fín mi corazón sonríe después de haber derramado un par de lágrimas hablando al principio de ésta misma semana, y cuando las lágrimas se escurren delante de alguien que no quisiera que te conociera de ésa manera, es porque ya has dejado todo en la batalla…y ahí estas sin armadura diciendo lo último que tu corazón produce y tu mente es capaz de articular.

Así que ahora estoy como en la estación escuchando el tren a lo lejos, esperando que llegue feliz con la expectativa y llena de ilusiones. Y cómo es de necesaria la ilusión para tener fe!

He recuperado mi fé, mi sonrisa y me siento feliz que el señor cambio me visite!

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