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guayabo post-navideño

Los Lunes, normalmente estoy en un profundo estado “protector de pantalla”, son días en los que la levantada a las 5:30 am me pega con toda su crudeza, salir de la cama es una tortura y trabajar o tratar de forzarme a ir más allá es DI-FI-CIL.

Es un día invadido por un raro silencio al tener que volver a sentarme  detrás del escritorio,  y sin nadie con quién hablar después de haber estado un fin de semana con muchas palabras en el aire, y mucha compañía…es la misma sensación extraña que se tiene sentado en la cama entes de acostarse después de haber ido a un concierto, con los oídos y la cabeza aturdidos en medio de un silencio que suena a algo, pero no dice nada.

Pero hoy es un lunes al que hay que adicionarle la “resaca” física y emocional post – navideña.

La verdad no hay una sensación de corazón lleno y feliz después de la más esperada fiesta del año. Por el contrario siento un hueco como si el grinch se me hubiera llevado mi navidad sentado en una silla de oficina… Este año mi navidad no existió, lo que para mí es y significa la navidad no estuvo -o yo no estuve allá-, con mi familia, así que pasó casi desapercibida. Lo que navidad es tradicionalmente como 20 días en los que se incluye vacaciones y feria, fué una sola noche en la que estaba fuera de mi elemento.

Si hubo reunión familiar -la del marido-, comida deliciosa y regalos, pero faltó mi ingrediente que hace que todo sepa y huela a navidad, que sea MI navidad.

Así que éste lunes, más dormida que de costumbre -porque si cierro los ojos un poquito me voy al mundo de los sueños-, con la sensación que algo importante pasó pero me lo perdí, subsitiendo en ésta ciudad que está a media marcha con todos de vacaciones -incluido mi papá que me llama cada 5 minutos a preguntarme dónde compra ésto ó aquello-, menos el marido y yo y estando aquí como todos los días sin mucho que hacer en el trabajo calentando asiento… siento ganas de salir corriendo … a dormir.

La resaca post navideña no vino de los “rones” con mi tío, ni de los guaros para bajar la fritanguita al lado de la piscina, sino de presenciar dos formas muy bogotanas de vivir la navidad, muy frías para mi gusto ó mi idiosincrasia cultural… puede que sea una bobada mía pero así lo siento, porque seguramente el mismo pernil de cerdo y el mismo pavo sabrían igual en cualquier lugar, pero es un problema de ambiente, de sentirme que este 24 de Diciembre, yo era un pez fuera del agua, lejos de mi mundo, y lejos de todo lo que es, sabe, se siente y huele a navidad PARA MI. No hubo un árbol familiar con regalos debajo, ni regalos sorpresa -de esos tan deliciosos-, ni las rifas y concursos de mi mamá, ni la entregada de regalos al estilo mi familia, ni el sacar el regalo y mostrarlo, ni el repasar todos los regalos de todos a la mañana siguiente, ni abuela, ni primos… Todo, TODO, fué diferente… y me excuso diciendo que cualquier cambio tarda meses en asentarse así que en una noche me era imposible sentir el evento como mío. Y siendo completamente honesta,  la noche pasó de una casa a otra y todo ese tiempo tuve un nudo doloroso en la garganta.

Y la resaca también viene de ver un exagerado número de regalos, para un reducido número de niños que abrían y abrían paquetes ya con cara de pereza y renegando entre dientes por ya tener eso, ó no quererlo… como hostigados de tantas cosas y muy poco satisfechos en todos sus caprichos. No juzgo que todos de niños con seguridad en alguna navidad recibimos una cosa diferente a lo que habíamos pedido y por eso hicimos mala cara, nos pusimos furiosos y hasta lloramos, pero no creo que hubiésemos sido arrogantes. Viendo algo positivo, al menos aprendí algo que me permitió aprender “qué no hacer con sus hijos en navidad”…

Esta semana será larga, lenta y desesperante… porque tengo la cabeza en otro lugar, lejos de la rutina, lejos de Bogotá, lejos de estas navidades arrebatadas por un trabajo que nos permite tener una forma de vida. Ahora mis ojos están puestos en el jueves a las 5:30pm, para salir e irme al nuevo refugio de paz del cual a regañadientes salimos ayer en la tarde para volver a ésta realidad con esta resaca insoportable y huír de éstos días fríos a pesar de haber sol afuera, silenciosos, y lentos.

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el espíritu de la navidad, para mi es la familia…

Soy hija única. Y de todos mis tíos, la sobrina mayor. El primo que más cerca está de mi edad es nueve años menor que yo. Así que fuí muchos años la nieta/sobrina/niña de la familia. Y esa familia es realmente el núcleo de mi Navidad.

Sólo en dos ocasiones en mis 32 años -si, ya lo confesé!- recuerdo haber estado viviendo una navidad diferente a lo que para mí es y significa la navidad, el año en que me casé que todos vinieron a Bogotá, y una navidad que estuvimos en Estados Unidos, pero igual rodeados de familia. Mi Navidad tradicional es ir a la tierrita -de mis papás, pero que siento como mía-, Manizales, y simplemente estar todos reunidos en familia, en una finca en la HERMOSA zona cafetera, en una casa en la ciudad ó en cualquier lugar.

Básicamente para mí Navidad es estar con mi familia porque no los veo en todo el año, y Navidad siempre es el pretexto perfecto para simplemente estar reunidos y desatrasar un año completo de ausencia.

Amo mi familia, somos chistosos, desparpajados y mamagallistas..y a pesar de la distancia que siempre nos ha separado, siento ahora, que somos bastante unidos porque estar juntos no es una situación dejada al azar, es algo que buscamos hacer, y eso tal vez se da porque somos realmente pocos.

Siendo la sobrina mayor seguramente los “adultos” me han visto crecer, pero mi privilegio ha sido ver crecer a mis primos, de los cuales el primero apareció en escena cuando yo ya estaba haciendo la primera comunión -ya era grande-. Ellos son como los hermanos que nunca tuve (en éste mundo). Sencillamente los adoro, supongo que es el mismo amor de hermano, es un amor simplemente incondicional, y como soy la mayor, inevitablemente siento la obligación de estar ahí para ellos, de apoyarlos, de hablarles y de actuar como la “hermana mayor”.

El tema con los primos es que desde que llegaron a una edad en la que ya eran “grandecitos”, la connotación de la Navidad cambió por completo. Sólo puedo decir la palabra: DIVERSIÓN más aún si a ésta ecuación le adicionamos al marido… risas y risas todo el tiempo!! En las muchas navidades pre-primos, era la única persona “menor” de la familia, lo cual me permitía ser la consentida, pero siempre existió la ausencia de tener alguien igual para jugar y compartir, yo era una niña en un mundo de adultos, durante MUCHOS años….

Así que quiero honrar las navidades más felices junto a mi familia, año tras año en los que todos hemos crecido, hemos compartido, hemos reído y nos hemos burlado con amplitud de nosotros mismos. Unos se han ido y ya no están más en nuestras navidades, porque Dios lo ha querido, o porque las circunstancias de la vida llevaron a caminar ese camino… pero nunca perderemos lo que hemos recorrido, lo que hemos reído, lo que hemos sentido y la familia misma que nos ha unido en épocas tan bonitas como la navidad.

En casi todas las fotos de Navidad de mi familia, la expresión de todos es ésta: gozo.

No hay navidad sin árbol para poner los regalos, y aunque no tuviéramos uno a la mano, buscábamos siempre cómo hacer que algo lo pareciese.

Mamando gallo, el marido con los primos, el trío dinámico….

Jimena y Esteban… hace 9 años cuando eran todavía unos niños!

Jime y Yo. No sé pero me parece que somos igualitas!!! en el 2001

En Diciembre 31 de 2001 ésta foto, fué la última de mi abuelo vivo, tres días después nos dejaba….. Pero estoy segura que pasó una bonita navidad estando todos juntos…

Dando el salto hasta el 2006, ya casada con el marido, cambiamos de escenario, nos fuimos de paseo… Aquí en una playa en Sarasota Fl., juntos de nuevo, en familia.

Y celebramos la navidad en el lugar donde todos los sueños se hacen realidad..fué hermoso

“Feliz navidad”… Gracias, para tí también!

Entrando a Magic Kingdom, en la que ha sido hasta la fecha, mi más fría navidad. El marido, mi papá y yo.

Para el año siguiente regresamos a nuestro elemento, a la tierra caliente cafetera, aquí TODOS!, hasta la familia del marido!, Listos para lo nuestro: la fritanga de rigor!

Mamá y Papá. Ella en medio de uno de sus afamados concursos navideños, en la bolsita, los premios.. ah y las gafas! ! Seguro ya había repartido a algún feliz ganador, un boleto de lotería !

Y pasándola bueno muy fácil.. concurso de Twister para las damas,

Y para los caballeros. Quiero que observen las caras de risa de todos!

Y sin falta: Nuestro árbol de navidad improvisado pero bonito y muy tropical!

Y la tropa de primos, ya más grandecitos…

Y saltamos al 2008 y de nuevo nuestro árbol de navidad muy “original”

Y como teníamos invitados para ésta navidad, tuvimos otro árbol en nuestro concurso por el mejor y éste era muy humano…

Santa apareció, un poco flaco por el viaje (supongo), del polo a Santagueda, Caldas – Colombia… Es un viaje laargo.

Y de nuevo, los primos. Era nuestra última navidad todos juntos.. la vida nos fué poniendo en los caminos personales, que no permitieron (hasta la fecha), que estuviéramos juntos de nuevo en Navidad. Se les quiere primos!! Mucho!!

La navidad pasada, logramos estar de nuevo en familia siendo menos, pero igual, juntos.

El año pasado, por estar en la civilización si tuvimos árbol. Aquí mi mamá y mi papá, junto a el.

Y nuestro año 2009, terminó en las nieves perpetuas del Nevado del Ruiz, con mucho frío, y muy europeo..Juntos

Espero que el paso del tiempo y la vida que cada día es más complicada para todos, nos permita en años próximos volver a estar todos juntos.

Por ahora, mi navidad del 2010 tiene un alto ingrediente de nostalgia porque no voy a estar ni con mi familia ni con mis papás, así que si, estoy melancólica, porque recuerdo tantos momentos felices junto a todos y sólo puedo suspirar.

Por eso, hoy honro a mi familia, porque la navidad no es sobre regalos y sobre uno como individuo, la navidad es acerca de estar en familia donde sea, como sea y con lo que se tenga. Y ésto especialmente lo digo porque me duele mucho la difícil situación de tantas familia en mi país que están sufriendo, que han perdido todo y que no tienen a algunos de sus seres queridos ó no tienen más un hogar para estar en familia por el invierno. Por ellos mis oraciones.

Y espero que éste país que se ha levantado de tantas difíciles, aprenda la lección que la madre naturaleza nos quiere transmitir.

(Estas son mis navidades más recientes, estoy en mora conmigo misma y quiero mostrarles, mis navidades de infancia, espero poder tener un post pronto.)

Feliz Navidad!

 

 

llegó la señora Navidad

Ahhhh, el olor de la navidad. Y no es a natilla y buñuelos, es como a clavos de olor y adornos guardados por un año. Pero es delicioso llegar a casa, abrir la puerta y sentirlo…. ahí está, es tiempo de navidad.

Y cuando llega la navidad es momento de armarse de valor para sacar todas las cajas de cosas guardadas y dedicar una noche – en mi caso- a ubicar toda la decoración en su lugar -si los gatos lo permite-n. Había mencionado que tengo dos hermosos gatos no?, bueno, pues los tengo… y son el alma de esta casa.

Así que la faena de la decoración navideña empieza cuando ellos ven llegar todas esas cajas tan provocativas para comerse las esquinas… (todas las cajas están remendadas una y mil veces porque ellos se las han comido todas a los largo de 5 años, la del árbol está a punto de sacar la mano).

Entonces así empieza la faena:

Las cajas, el desorden y los felinos oliendo todo con algo de desconfianza.

Te está quedando super marido!, tu organizas el árbol, porque a mi me pican las manos, pero tranqui, yo me encargo de surtirte el vino y el queso.. Ah y el gato?, ahi!, lo ven???

Ya con el arbolito en pié y con algunos adornos puestos, que cumplen con la no complicada función de “embobar” los gatos con la escarcha, es hora de un poquito de juego… la patanería felina en su máxima expresión.

Bueno, ya habiendo árbol, el marido mira por la ventana y piensa : “Será que los vecinos me invitan a la parranda?, a qué hora me metí en ésta vaca loca?…Más vinito?

Ya llegados a éste punto, el espíritu navideño nos invadió, pero Baloo parece más preocupado con lo que me sale de la cabeza, que por posar navideñamente para la foto.. Mira a la cámara Baloo!!!

Con la armada del tren, en camino, debo decir: “Ni un vino más para el marido…”, Lo hemos perdido, hasta Felix está aterrado!!! Qué buscas personificar?, Wayne´s World?, Pero uno es el ratón, y otro el alce!!, son d i f e r e n t e s !!

Así culmina la “hecha del arbolito”, con las payasadas del marido, y unos buenos vinos encima. Después de eso, sólo calma, y pereza y juegos alrededor de nuestro árbol que en todas las navidades ha sido necesario armarlo más de una vez porque en un par de ocasiones al llegar por la noche a la casa lo hemos encontrado ¡En el piso!

Ya a la mañana siguiente, todo es calma (aparente). Porque Baloo parece tener otras cosas en mente. “Oye, oso, JUGAMOS??”, Dí que siiii.

Rudolph!!, no seas latoso!!, la foto es mía, no vengas a recostarte en mi!!! Qué parte de “no quiero consentirte”, no entiendes???

Mamá: me puedo esconder dentro del árbol?, es que ese reno fofo me persigue!!!

Mejor me acuesto aquí, pero será mejor que papá no vea que estoy encima de la estación de su tren…

Camuflados, nadie nos ve verdad?

Llegó la navidad, felicidad para todos!

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